Cada vez son más las unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN) que implican a la familia en el cuidado del recién nacido. Pero uno de los principales problemas que se encuentran en las unidades a la hora de llevarlo a cabo es la falta de espacio. Dotar a una familia de “su espacio”, de un lugar dónde disfruten de intimidad y privacidad puede dar la vuelta por completo a una dura experiencia como es el paso por una UCIN.

¿Sabes por qué?

Porque así los bebés están más aislados y se puede controlar mejor el nivel de ruido, ya que los ruidos excesivos o los ruidos fuertes y agudos pueden dañar las estructuras auditivas de los recién nacidos, en especial de los prematuros y de esta forma favorecemos el descanso.

Pie de foto: sistema diseñado por Philips

Porque también podemos controlar y personalizar la iluminación. Es muy importante disponer de una buena calidad y rendimiento cromático de la luz, en especial para valorar el color de la piel del neonato. Está demostrado el beneficio para los prematuros de la reducción de la luz, así como el mantener el ciclo día y noche (ritmo circadiano) ya que la luz natural es muy recomendable por ser una fuente de beneficio psicológico para los usuarios, aunque son necesarias persianas o elementos de oscurecimiento (de color neutro para no distorsionar la luz natural).

Porque podemos dotar al espacio de los niveles de humedad y temperatura constante. Gracias a este confort se puede minimizar la pérdida de calor y agua en el neonato y creamos un espacio confortable para todos los usuarios.

Siempre es recomendable que cada habitación posea reguladores independientes para personalizar en función de las necesidades de cada momento. Pero los beneficios de tener un espacio propio para cada familia no sólo tienen que ver con mejorar el confort, también nos incitan a crear espacios cálidos, amables y personalizados.

Instalemos mobiliario ergonómico para que los padres se sientan en un espacio confortable y puedan afrontar de una forma cómoda la estancia en la unidad ya que la madre, como principal cuidadora, se encuentra en un estado vulnerable tanto emocional como físicamente. También hay que dotar a los padres con espacios anexos para poder descansar, asearse y comer de forma adecuada.

De esta forma se va creando un hogar temporal para las familias y que podemos completar aportando calidez con la decoración mediante colores, vinilos, falsos cielos, paisajes incluso con un pequeño espacio o tablón para que cada familia pueda personalizarlo con fotos, dibujos, algún juguete, etc.

Si cuidamos el entorno físico y ambiental también estaremos cuidando el bienestar psicológico, porque con un espacio propio, la familia puede involucrarse en las mejores condiciones en el cuidado, así los padres podrán disminuir sus niveles de estrés y ansiedad, podrán mejorar la calidad del vínculo afectivo y la interacción con el recién nacido, se facilitará la práctica del “método canguro” que supone un beneficio en muchos aspectos de la salud y el bienestar del neonato y se aportará a las familias facilidad para cuidar de su hijo, no sólo durante el ingreso, sino en su casa, mejorando el ambiente familiar. En definitiva, se mejora el grado de satisfacción de la experiencia en la UCIN. No solo para las familias, también el personal sanitario podrá realizar mejor su trabajo y la comunicación será más fluida con las familias.

Mejoremos la experiencia de los usuarios y ¡dotemos a las UCIN de espacio y privacidad para las familias!.

Saludos,

Mónica Ferrero, interiorista de Proyecto HU-CI y Lab In Action